MÉXICO, 3 DE JULIO DE 2006
Francisco Vázquez Salazar
Foto: Érase una vez/Lorena González
Hora del café, siete de la mañana. ¡No le hagan!, no rompan así la tranquilidad, ¿quién va a demandar a quién? Como dijera la filósofa mexicana Lucerito: ¿Y?
¿Están en riesgo mis magros ahorros?, ¿estaré atrapado entre la telaraña de El Yunque y la hiperderechista estadounidense Fundación por la Democracia?, ¿seré señalado por estar entre la panza de los abstencionistas?, ¿me mandará llamar el Ejército para pelear del lado de los oficialistas?, ¿deberé hacer cuentas con mi administrativo porque desde ahora tendré que bajarle a los gastos por el bien de todos? Uta, el café se enfría.
México, aguante. Soy de usted, de la tierra que le piso y el cielo que nos desborda. Ningún maquillaje, ninguna arrogancia que le quieran imponer, se interpondrá entre sus paisajes y los míos.
Aguante, México. Es más que cualquier bola de caníbales tras de usted, con el garrote de la mentira, la mirada de la ambición, la greña de la estupidez y el cuerpo de la sevicia.
Espere. Voy tras de usted. Agotado, es cierto, un poco cansado, tal vez fuera de su ritmo, pero también corro, casi le alcanzo. ¡Ya está! Tome mi mano, ¡jale! De acuerdo, yo lo hago. ¡Oh, no!, solo no puedo.
Pero se trata de usted, no desistiré, lo intentaré, donde quiera que me escuchen, como sea que mi voz rev(b)ele, hablaré de su vida y obra, del orgullo con que lo porto y de lo bien que nos hemos llevado.
Los tiempos son los que tienen que ser, nada se interpone en su destino. Lo recuerdo en todos sus músculos, y conozco lo fuerte que compite y, al mismo tiempo, la creación con que impone su marca, su referencia obligada, su “vive latino”.
México, sereno, ni un esfuerzo más que no sea para sí mismo. Somos muchos los que estamos en su centro, tocamos su puño y desde él lo tenemos por gigante.
Nada, nadie, acabará con usted. Es más, no tocarán ni siquiera el “huesito del tobillo”. Hay dos tipos de pueblos: los que sin historia ni valores navegan el grande mar de este planeta, que para ellos se reduce a uno; y los que, como usted, con cultura puesta piedra por piedra escalan en los puertos de los mares y hacen gritar cuánto, cómo se le quiere, esperando algún día ser destino del destino.
Ya muchos han dicho cuánto le aman. Me reduzco a recordarlo y ponerle sonido, hoy que tanta gente, bruta gente, lleva prisa por tocar sus fibras más sensibles.
Es 3 de julio, el café se enfría, no sé si es de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, San Luis Potosí; ignoro de cual de sus costillas deba de sorprenderme hoy. Saldré a caminarle, con la gran certeza de que está más entero que nunca.

Francisco Vázquez Salazar
Cursé la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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LORÈN dijo
Gracias por un discurso de análisis sentido y de reflexión emotiva. Gracias por preocuparse de lo que nadie se ocupa: México; y de hablarle con ese respeto de Don mi país; gracias por alejarte de los (en todo el sentido de la palabra) sonados personajes electorales. Gracias por tu amor a México.
Tras el café del 3 de julio, pasaron el del 4 y el del 5, y te tengo una buena noticia: nuestro país está entero y esperando por nosotros con las galletitas.
Siempre por 500 millas más
Todos mis besos
5 Julio 2006 | 07:15 AM