LA NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS (Si tu novio (a) te invita a una fiesta de la que no tenga mayor información, piénsalo dos veces).

Era el cumpleaños de una de las mejores amigas de mi chava. Y junto con eso, era sábado, igual de billar, de fucho + chelas, de vino en el Travazares, de maratón de películas de ficción de mi cuate Carlos o, por las mismas, de sesión de setbox de Los Simpson, Cascarrabias y lo que se les ocurra.
Pero, ojo, las historias pueden cambiar con un telefonazo del “pollo”. Esa noche se haría algo distinto y punto (y a ver, ¡hazla de pedo!).
- Amorcito! Fíjate que es el cumpleaños de Yadhira y nos invitó a su fiesta hoy. Ya te había hablado de Yadhira ¿verdad? Es una amiga súper buena onda, estudiamos juntas el kinder, la primaria y la secundaria. Es…
- ¿Hoy? ¿Su cumpleaños? ¿Y qué va a hacer?
- No sé amorcito, pero pues vamos ¿no? Seguro va a hacer una reunión con sus amigos, un pastel, no sé, algo así; quedé que llegábamos como a las nueve.
No pos ya pa qué pregunta entonces chingao. “Quedé que…” es lo mismo que “y no estés chingando, pasa por mí que tenemos que estar a las nueve allá”, pensé.
No me procuré mucho para esta dichosa fiestecita. Digo, tengo la suerte divina de que con poco que me haga me veo poca madre (chale, no se rían). Mi novia iba toda guapa, siempre huele lindo y es de las pocas personas que invariablemente sabe combinar la ropa con los zapatos, el bolso y hasta los lentes. En cambio yo, chingao, nunca logro ubicar que el morado no puede ir con el verde pistache y así.
La fiesta fue en un salón común de la unidad habitacional donde vive Yadhira. Los primeros en recibirnos son una pareja de esposos, al lado la mesa con las viandas y al fondo un sillerío vacío. Por lo pronto, todo indicaría que se trataba de esas reuniones ñoñas de parejas donde se presume de todo, excepto de inteligencia. Ni modo, a sobarse la noche del sábado.
Pero el tiempo pasaba, y tras el saludo y felicitaciones a Yadhira y su hermana, quienes fueron llegando fueron sólo chicas: ahora la bajita, la bonita, la gordita, la malencarada, la, la, la, la. Iban como 15, y eso comenzaba a no ser razonable. Ninguna pareja más hizo presencia y el único varón que quedaba ahí era yo porque los primeros a los que saludamos como que se olieron algo y decidieron marcharse.
- Ay Lore, me acuerdo cuando cantábamos hasta la madrugada en el karaoke ---abrió la plática Yadhira. A mí me decían que cantaba bien padre. Creo que todavía conservo la voz. Tú cantabas muy bien. Mira, checa el repertorio, ¿por qué no cantamos una juntas? Y luego, Paco que se eche la suya.
Esta ya empezó de ideosa caramba, pensé. ¿Y ahora qué hago? en mi vida lo único que he cantado es “La Patita” y eso fue muchos años ha en el kinder, con la dulce motivación de la maestra Silvia que con muuuucho amor sostenía (jalaba en realidad) una de mis patillas mientras yo me entonaba. Esto ya se descompuso, pensé.
Pero en realidad lo bueno estaría por venir. Cada vez llegaban más damas (treintañeras digamos) y, de acuerdo con el repertorio y las primeras piezas que habían comenzado a ser entonadas por algunas de ellas, esa noche sería de dulce y gozosa venganza…contra los ¡hombres! … Y yo ahí.
En el monitor que tenía casi enfrente, y no se diga en las bocinas, se leía y escuchaba, una tras otra, frases como:

- Mentiras, tu me enamoraste a base de mentiraaaaas (La Lupe Daleresio).
- Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida… (Paquita de las Lomas).
- Él me mintió, él me dijo que me amaba y no era verdad, él me mintió, la la la la la (La greñas Miguela Amando, o algo así)
Ya para qué les digo. Había un común denominador, la mayoría de chicas y señoras presentes eran divorciadas, separadas o lo que se le parezca, así que motivo no faltaría para pasar una noche de cantos, borrachera y odio, o amor a la inversa, contra los pobrecitos muchachos y señores.
Mi novia, siempre bien comportadita, todavía no decía esta boca es mía. Yo, en tanto, hacía cada vez visitas más frecuentes a la barra para soportar este pesar; mira que irse con todo contra los de tu género, no pos mejor otra de tequila.
Comenzaba a entender la diversión cuando, al lado, una chica derrama accidentalmente su copa al suelo y que me paro en chinga para ir por jerga y agua para ayudar a limpiar. No había hombres más que yo, y me comenzaba a dar una idea de que tenía que ser servicial o de lo contrario ahí mismo me llevaba el demonio.
Mientras iba por los artículos de limpieza, una idea comenzaba a apoderarse de mi cabeza; bueno, en realidad muchas. ¿Y si estas cabronas quieren que les baile en el centro de la pista?, ¿y si me encueran?, ¿y si quieren que les haga un cheapendeale?, ¿y si una se clava conmigo? Jijos, no mames, el único hombre ahí… y al lado mi adorada noviecita. No, ni madres, que se controlen, que se controlen.
A mi novia no le agradó mucho que comenzara a tomar actitudes de “bueno, ya que soy el hombre aquí, permitanme tantito, si quieren yo les sirvo la copa, ¿una botanita?, ¿más vinito?, ¿otro de Don Peter?”.
Aunque a decir verdad, esa para mí comenzaba a ser una tablita de salvación en medio del linchamiento que se estaba dando ahí. Si nomás porque me vieron movidito, que si no, fácil, al menos una, hubiera dicho “¿y este pendejo qué hace aquí?”, ¡Gulp!
Las señoras enfurecidas cada vez tomaban el micrófono con extrema fruición para cantar: “y por esa calle vive el que a mí me abandonooooo”, “que te vaya bien, que te vaya mal, que me importa ese no es mi problemaaaaa”, “y tú que te creías el rey de todo el mundoooo…”
Sabiamente me senté al lado de mi chica y le comenté la grandiosa idea de ser mesero por una noche…

Eso bastó para que, cuando comenzaba a ponerse bueno aquello, me tomara de lmano, llamara a Yadhira y comenzara a despedirse, bueno, a despedirnos.
- No, Loreeeeee (un poco fresa el asunto), ¿pero por qué se van?
Respuesta que le rondó la cabeza a Lore pero que su decencia le impidió decir: Porque a este baboso ya se le comenzaron a ocurrir magníficas ideas para esta noche.
Respuesta que sí dio la diplomática Lore: Es que mañana tenemos que ir tempranito a una exposición y eso de levantarse es como complicado, tú sabes.
Y yo: Amor, ¿no estaría chido que en esta “su” noche alguien, un hombre, yo, les sirviera pues como de mesero o algo así? Digo, la idea es que la pasen bien…
Lore: Cierto, buena idea, pero que lo contraten, tú no eres mesero. ¡Vámonos!
Y en el fondo: Ese negro tiene tumbao, tiene tumbao (Celia Cruz, creo)
Yo: Pos sí, pero ya me voy, mejor dicho, me llevaaaaaaannn.
En el coche: Ash amor, a ver cuándo volvemos a venir a una fiesta de estas ¿eh? Me sentía como incómodo.
--Incómodo, incómodo…, y ¡madres!, qué buen portazo se llevó el vocho.
Fotos tomadas de Flickr.com


Francisco Vázquez Salazar
Cursé la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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Loren dijo
Mmmmm definitivamente nosotras (las novias) tendremos que pensarlo dos veces para invitar al novio, sin información previa, a una reunión .... de amigas, porque son taaaaaaan creativos y taaaaaan buenos mozos ...
¿Incómodo amorcito? Perdón al pobre vocho!
Habló la afectada ....
ja,ja,ja,ja
Besitos, te adoro amor
3 Marzo 2008 | 07:33 PM